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12 mar 2017

UN 8 DE MARZO QUE RETUMBÓ EN TODO EL MUNDO: INTERNACIONALISTA Y COMBATIVO

Este 8 de marzo con enorme emoción y orgullo, tenemos que decir que las mujeres en el mundo cumplimos la tarea. Hemos retomado, y de qué manera, la tradición de lucha del día internacional de la mujer trabajadora.
Por el SI de la LIT-CI
Miles de mujeres y hombres, de oriente a occidente y de norte a sur del planeta,  tomamos las calles. Al grito de no más feminicidios; no más violencia contra la mujer;  abajo el machismo y la explotación, se sumaron todos los demás reclamos: derecho pleno y gratuito al aborto,  a trabajo igual salario igual, contra los planes de austeridad y los recortes a los derechos de las y los trabajadores, que en todos los países se están aplicando como parte de la guerra social impulsada por el imperialismo y sus gobiernos lacayos.
¡Huelga general ya! gritaban en Argentina en una Plaza de Mayo colmada hasta las calles adyacentes ¡Abajo la reforma a las pensiones, Fuera Temer!, replicaban en Brasil ¡Fuera Trump, fuera las bases imperialistas!, resonaba en Manila, Filipinas.
Movilizaciones gigantescas, en Madrid, Barcelona, Montevideo, São Paulo, México, Polonia y, por supuesto, en Buenos Aires. Concentraciones importantes en Portugal, Bélgica, Ucrania, Asunción, Santiago de Chile, y muchos otros países,  hasta pequeños mítines. Corte de rutas desde temprano como en Barcelona, paralización por algunas horas de limpiadoras y jardineras en Rivas-Vaciamadrid, paralización de turnos, asambleas y paralizaciones obreras en la zona fabril de São José dos Campos, paro docente estadual y municipal de São Paulo, paro de las madres comunitarias en Colombia,  paro de profesoras en New York,  paro de Alitalia desde las primeras horas de la mañana hasta las 21:00, paro de 24 horas del transporte público en Roma y la Toscana,  paro ferroviario, en Italia. En Argentina la lucha empezó el 6 con paros docentes, siguió el 7 con movilizaciones convocadas por las tres centrales obreras, y culminó el 8 con las movilizaciones y paralizaciones Con y Por la mujer, todas multitudinarias.
No pretendemos aquí hacer un balance profundo de la jornada. Pero sí expresar el sentimiento de alegría por la lucha, alegría por recuperar de nuevo esta fecha que nació ligada a la lucha de las obreras, de las trabajadoras explotadas y oprimidas por el capitalismo desde finales del siglo XIX y comienzos del XX. Esa lucha histórica de la clase obrera que dio origen al 8 de marzo y al 1 de mayo, esa fecha que en 1917 dio inicio con un huelga de mujeres obreras en Petrogrado, en la Rusia zarista, a la revolución obrera más grande de la historia. Esa fecha que la burguesía mundial ha querido convertir en un día para regalar rosas y bombones, eliminando su carácter combativo y anticapitalista, su carácter de clase. Es motivo de enorme satisfacción que en países como EEUU que perdió la tradición de estas dos fechas, este 8 de marzo se expresó con movilizaciones, asambleas y actividades en distintos puntos del país, la garra de las trabajadoras para recuperar su historia;  no fueron tan espectaculares como las del 21 de enero, pero hacen parte del proceso, del renacer  de esas temidas palabras que hacen temblar de miedo a la burguesía imperialista: lucha de clases.

Este 8 de marzo fue distinto y queremos que lo siga siendo, que la lucha de las mujeres contra la enorme desigualdad social, porque son las primeras que la sienten, se siga desarrollando. Esa lucha que viene creciendo en todo el mundo junto con la lucha de los explotados, de los más oprimidos: las mujeres trabajadoras y campesinas pobres, las poblaciones marginales de las grandes urbes, los trabajadores inmigrantes, los negros, se unan en un solo haz. Porque tenemos un enemigo común, el imperialismo y los gobiernos burgueses que en todo el mundo nos quieren llevar a la barbarie. Este día mientras el mundo se levantaba contra la violencia hacia las mujeres, murieron en Guatemala víctimas de un incendio, 19 jóvenes y adolescentes de un centro de menores, cuando protestaban por los abusos sexuales y físicos que sufrían. Hechos como este alimentan nuestro coraje porque esta es la situación que viven a diario millones en el mundo y que este sistema capitalista reproduce sin cesar.
Desde la LIT-CI, queremos decir a todas las mujeres y hombres trabajadores que se movilizaron,  que tenemos gran orgullo, porque sin vacilar apoyamos el llamado al paro internacional y todas nuestras secciones en el mundo de manera unificada trabajamos incansablemente por hacer de este 8 de marzo un día memorable. Tenemos orgullo de haber contribuido para que el paro de la producción,  total o parcial en algunas empresas  fuera un hecho. Lo hicimos desde los sindicatos, exigiendo a las centrales sindicales que pararan, proponiendo que los sindicatos de mayoría femenina lo hicieran para marcar la pauta. Lo hicimos desde la madrugada a puerta de fábrica con mítines y asambleas y lo hicimos con nuestro llamado unitario  y nuestra participación en las marchas. Tenemos orgullo de ser una Internacional que está al lado de la mujer trabajadora, que hace parte de sus luchas y de las de la clase obrera y tenemos orgullo de llamarnos revolucionarios SOCIALISTAS, porque sabemos que este día no termina aquí, que tenemos una tarea enorme por delante, la tarea de todos los días de construir en cada lucha, en cada batalla, esos partidos obreros y la Internacional capaz de repetir una historia: la historia de la revolución obrera rusa de 1917  que liberó a la clase obrera de la explotación y a la mujer de la opresión.
¡Viva la lucha de la mujer trabajadora!
¡Viva la lucha de la clase obrera!

3 mar 2017

8 DE MARZO 2017: ¡APOYAMOS EL PARO POR Y CON LAS MUJERES EN TODO EL MUNDO!

Este 8 de marzo las mujeres del mundo escribirán otra página importante en la historia de la lucha por sus derechos; en una acción sin precedentes, en más de 20 países este día internacional de la mujer trabajadora se está convocando a un paro, y tomaremos las calles.
En los últimos años estamos viendo cómo día a día las mujeres se ponen al frente de la resistencia, las trabajadoras y pobres nos enseñan cómo enfrentar los planes del imperialismo, cómo resistir las invasiones (Siria, Palestina, Kurdas) cómo luchar por la educación (México), cómo defender lo conquistado (Polonia), cómo reclamar la igualdad salarial (Islandia), cómo luchar por nuestras vidas (India, Argentina), y un largo etcétera.
Hace un año y medio, un 3 de junio, bajo la consigna #NiUnaMenos, un grupo de periodistas argentinas convocaron a movilizar contra los femicidios y la violencia hacia la mujer. Ese 3J las calles de Buenos Aires quedaban chicas ante la movilización más grande que ese país veía hasta el momento por los derechos de las mujeres. La movilización impactó al mundo y la consigna empezó a recorrer otros países. Mientras enfrentaban la represión, las mexicanas gritaron lo mismo y añadieron ¡Vivas nos queremos! Y así comenzó a rodar por el planeta la lucha femenina, acompañada por miles de trabajadores.
En 2016, muchas mujeres volvieron a salir; grandes movilizaciones cruzaron muchos países, pero el paro de mujeres que hicieron las polacas por el derecho al aborto, como también el paro de octubre en Argentina, marcaron una nueva perspectiva. El gran empuje que faltaba lo trajeron las mujeres norteamericanas, que por cientos de miles salieron a enfrentar a Donald Trump el primer día de su mandato.
A diferencia de lo que dice gran cantidad de grupos feministas en el mundo, esto nada tiene que ver con un empoderamiento individual de las mujeres o con defender nuestra “femineidad”. Esto es así porque la crisis del capitalismo es cada vez más grande, los planes de ajuste del imperialismo y de los gobiernos serviles son cada día más duros y golpean con mayor virulencia a las trabajadoras y pobres, que no tienen otra alternativa que salir a pelear contra ellos. Y es así porque esta situación se combina con la violencia machista, que nos quita hasta la vida, provocando una ola de rechazo e indignación en todo el mundo.
Desde la Lit-Ci participamos con mucho entusiasmo de cada una de estas acciones, compartimos las calles con miles de trabajadoras y trabajadores, participamos en reuniones que organizaron las jornadas del 25 de noviembre y nos alegra que figuras de peso internacional como Angela Davis y Nancy Fraser, le den fuerza a la convocatoria. Nos llena de alegría que se plantee el paro de actividades contra la violencia machista, que se crucen las fronteras, que el 8 de marzo sea verdaderamente un día internacional de lucha, que en muchos rincones del globo se esté hablando de nuestras necesidades.
Asimismo, este entusiasmo no nos encandila, y creemos que si bien es un primer paso, aún debemos dar muchos debates para evitar que la lucha por nuestra emancipación se quede a mitad de camino. Estamos convencidas de que solas no llegaremos muy lejos. El paso al frente que han dado las mujeres en la lucha debe estar acompañado de la pelea que todos los trabajadores y los pueblos oprimidos tendremos que dar contra el imperialismo. Detrás de los discursos machistas, homófobos, racistas y contra los inmigrantes de Trump, se esconde todo un plan de seguir descargando la crisis económica mundial en las espaldas de los trabajadores, de los jóvenes sin trabajo, y especialmente de sus sectores más oprimidos. Todo esto para dividir a la clase para que los ricos recuperen sus fabulosas ganancias. Trump golpea primero a los más vulnerables, pero después viene por los derechos de los trabajadores blancos.
Los planes de ajuste y austeridad son sobre toda la clase obrera, afectando con mucha más fuerza a las mujeres, los inmigrantes, los negros y la comunidad LGBT. Nosotras somos las primeras en sentir el aumento de la carestía de vida, porque no podemos dar a nuestros hijos alimentos, no tenemos medicinas, y vivimos en barrios desprovistos de servicios públicos. Los recortes, la falta de agua potable en muchos países del África, en Haití y en las zonas más pobres del mundo, llevan un sufrimiento terrible. Muchas mujeres en la India sufren enfermedades o son violadas en las zonas rurales porque no pueden acceder a inodoros y los baños públicos son escasos. Los presupuestos para combatir la violencia machista, donde existen, son escasos y tienden a desaparecer. Estamos a merced de nosotras mismas porque los gobiernos en lugar de subir los impuestos a los ricos y quitarles los bienes que roban los corruptos, nos suben los impuestos y el IVA a los trabajadores y los pobres.
Vamos todos al paro y a las calles
Las reuniones de preparación del 8M en Argentina se pronunciaron de manera unánime por la exigencia a las centrales sindicales para que llamen al paro ese día, del mismo modo que en otros países, movimientos de mujeres o agrupaciones sindicales –como in Italia Non una di meno y el Frente de Lucha No Austerity– llaman a los sindicatos de base y al resto de las agrupaciones a parar por las mujeres el 8 de marzo. En el Brasil, el Movimiento Mujeres en Lucha (MML) ligado a la CSP- Conlutas no solo adhirío al llamado al paro internacional sino que ha hecho un llamado, para que lo tomen otros sectores, como parte de la preparación de la huelga general que la clase trabajadora necesita para derrotar el gobierno de Temer y sus proyectos de contrarreformas sociales y laborales. El sindicato de maestros del Estado de San Pablo convocó al gremio, mayoritariamente femenino, a parar ese día.
Tomemos estos primeros ejemplos y vayamos más allá, hagamos en cada lugar de trabajo y estudio reuniones, asambleas, que debatan y decidan participar del paro mundial. Tendamos la mano a nuestros compañeros de clase para que paren o salgan a las calles con nosotras, para que escuchen nuestras demandas, que también son sus demandas, para que griten a nuestro lado a las conducciones sindicales que lo tomen, para que empecemos a combatir el machismo en nuestras filas, para que nuestros reclamos se sumen a los pliegos de lucha en cada huelga. Hagamos ese día miles de protestas en las puertas de las fábricas, en las plazas públicas, llamemos a movilizaciones unitarias.
Empezamos nosotras, nos ponemos al frente y salimos por nuestros derechos, pero queremos que nos acompañen todos los trabajadores, porque nuestra lucha es la de todos los explotados. Por eso, este 8 de marzo paremos y luchemos todos con y por las mujeres, así como nosotras paramos contra los despidos, contra las leyes que recortan nuestras pensiones, por la educación pública para nuestros hijos, los hijos de los trabajadores. Los y las que podemos parar la producción somos la clase trabajadora, y seguramente nos tendremos que enfrentar a una minoría de mujeres que, como Betsy DeVos, Secretaria de Educación del gobierno Trump, es una multimillonaria, dueña de la multinacional Amway, y enemiga de la educación pública y de las trabajadoras. La juventud estudiantil, también puede parar o movilizar las universidades y los colegios y juntarse a las acciones que se organicen en cada país en lo que puede ser un gran día. Un gran día para las mujeres, un gran día de lucha de todos los oprimidos y explotados. Vamos a decirle a los dueños del mundo que estamos en pie de lucha.
Este 8 de marzo, las mujeres trabajadoras retomaremos nuestra tradición de lucha, esa tradición que hizo que este día fuera declarado como día internacional de la mujer desde los inicios del siglo XX, y que tuvo un impulso extraordinario con el triunfo de la revolución obrera en la Rusia de 1917. Porque fueron las obreras rusas quienes en febrero de ese año, el día de la mujer, comenzaron la revolución social más conmovedora de la historia. Las obreras y los obreros, los campesinos pobres y los soldados de base entendieron que para que la lucha contra el hambre, contra la violencia, contra la explotación despiadada y contra la opresión no quede a mitad de camino, era necesario tomar el destino de toda la sociedad en sus propias manos y comenzar a construir una sociedad nueva, una sociedad socialista. Y esa historia la queremos repetir en todo el mundo.
¡Basta de feminicidios y de violencia machista!
¡No a los recortes y por plenos derechos para las mujeres!
¡Salario igual para trabajo igual!
¡Defensa de los derechos maternos y despenalización del aborto!
¡Contra el machismo y toda forma de opresión!
¡Fuera Trump y el imperialismo!
¡Por el fin del capitalismo, viva el socialismo!
Secretaría Internacional de Mujeres – Liga internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional