13 may. 2012

La COB cumple 60 años y tiene por delante el desafío de hacer frente al gobierno antiobrero de Evo Morales

Marcha durante el paro de 72 horas el 10 de mayo
La historia de la Central Obrera Boliviana (COB) es la historia de uno de los más poderosos proletariados de América Latina. La COB nace el 17 de abril de 1952 en medio del fragor de la Revolución de 1952, cuando el movimiento obrero, aliado al movimiento campesino, destrozó al ejército burgués, creó sus propias milicias sindicales y campesinas, e instauró el doble poder obrero.

La acumulación de fuerzas del proletariado que posibilitó el nacimiento de la COB se dio a partir de la fundación de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) en 1944. La federación dio un un instrumento político a los trabajadores mineros, al adoptar un “programa de reivindicaciones transitorias” que planteaba partiéndo de las reivindicaciones presentes, la luchar por el poder. Este programa es conocido como las “Tesis de Pulacayo” y fue la base para la fundación de la COB. Desde su nacimiento los mineros son la vanguardia del ente matriz de los trabajadores por su propia ubicación en la producción del país, pero la central logró agrupar a todas las organizaciones obreras, campesinas y populares.

El programa de fundación de la COB, es una especie de adaptación del Programa de Transición escrito por el revolucionario León Trotsky en 1938 para la fundación de la IV Internacional. Las Tesis de Pulacayo mantienen absoluta vigencia, sostienen el rechazo a la colaboración de clases, la lucha contra la burguesía, los terratenientes y el imperialismo. Proponen que los trabajadores deben controlar las minas y la producción en el país, orientándose hasta la toma del poder.

La COB muchas veces fue mucho más que un sindicato

La COB en la Revolución de 52, en la Asamblea Popular de 71, en las huelgas generales de marzo y septiembre del 85, y otra vez en 2003, fue más que un sindicato, fue un organismo de poder de las masas, centralizado y a nivel nacional. Nuestra corriente política organizada en la LIT-CI, en estos momentos planteó que la COB debía tomar el poder para instaurar un gobierno obrero y campesino, y levantó consecuentemente la consigna ¡Todo el poder a la COB! En 52, 71, 85 y 2003, se abrieron situaciones y crisis revolucionaria donde se pudo haber tomado el poder.

“La situación después del 9-12 de abril de 1952, era similar a la de la Rusia después de la revolución de febrero de 1917. Dos poderes existían en el país, pero el más fuerte, el que tenía carácter de masas, era el de las organizaciones populares y obreras, que debido a sus direcciones conciliadoras [con Juan Lechín a la cabeza] le entregaron el poder a un débil gobierno burgués. La toma del poder por los soviets y la COB podría haberse hecho pacíficamente. El viejo aparato militar ya había colapsado. El camino estaba abierto para el poder obrero, que tenía sus propias armas y al pueblo tras él, y podría haber tenido el poder total. El único obstáculo para que la COB y los soviets rusos llevaran a cabo esta tarea era que sus direcciones eran insistentes en rescatar a la burguesía. En Rusia de 1917 ese obstáculo fue superado y los obreros se apropiaron del poder. En Bolivia no.

La gran diferencia estuvo en cómo actuó el partido revolucionario. Los bolcheviques exigieron que los soviets rompieran con el gobierno provisional burgués y tomaran el poder ellos mismos como única forma de conseguir la paz, el pan y la tierra. Mientras que el POR llamó a defender al gobierno burgués para que éste ‘realice las aspiraciones más sentidas de los obreros y campesinos’. Y cuando, como no podía ser de otro modo, el gobierno de Paz Estenssoro comenzó su giro a la derecha, encontraron otra variante burguesa en quien depositar sus esperanzas: la izquierda del MNR, encabezada por Lechín. En su conferencia nacional, de noviembre del 52 que declaran que el ‘POR apoyará a la izquierda del MNR en su lucha contra la derecha del partido’….El ala izquierda del MNR no tenía un carácter de clase diferente, aunque su principal figura fuera Lechín, solamente era el ala izquierda de un partido burgués ”.

Haber apostado en la supuesta ala izquierda del MNR y no plantear abiertamente que la COB tomara el poder, posibilitó al gobierno reconstruir al Ejército, desmontar y derrotar la revolución. Después empiezan los golpes militares, y a mediados de 1965 el gobierno militar desata una ofensiva para liquidar los restos del doble poder. El ejército ocupa las minas y derrota una huelga general llamada por la COB. Los barrios obreros de La Paz se insurreccionan sin dirección alguna. El Ejército y la Aviación usaron todas sus armas para despejar las barricadas obreras y consiguieron su objetivo. Así se enterró la gran revolución obrera de 1952 .

Después en1971, en las jornadas de 83 y en las huelgas generales de marzo y septiembre de 1985, otra vez, los obreros vuelven a “tocar el poder con la punta de los dedos”, golpean a la burguesía, ponen en crisis al Ejército, ejercen el doble poder a través de la COB en algunos momentos, pero se les escapó el poder. También en octubre de 2003, tras dividir al Ejército y expulsar a Goni con la movilización obrera y popular, no se dio una salida revolucionaria, sino que la burguesía que sigue gobernando el país.

En el caso de 1971 y 1985, la COB dirige y centraliza los enfrentamientos y su dirección (encabezada aún por Lechín) se niega a luchar por el poder, dando (explícita o implícitamente) el apoyo a alguna variante burguesa. Posición que, de hecho, es fortalecida por los diferentes sectores de la izquierda que, con diferentes argumentos (la COB no es soviet, es sólo un sindicato; está dirigida por una burocracia) se niegan a exigir a su dirección, que rompa con la burguesía y tome el poder para aplicar el programa obrero de la COB . En 2003, ya sin Lechín, la dirección de la COB permite que el MAS y Evo Morales desvíen el proceso revolucionario hacía las elecciones para instaurar el gobierno masista.

Desde hace 60 años la clase obrera de éste país lucha de forma extraordinaria, pone toda su fuerza, sangre y hasta vidas, derroca a gobiernos de turno, dictaduras, planes del FMI, etc., pero sigue viviendo en situación de enorme pobreza, sobreexplotación y viendo a su país ser gobernado por la burguesía.

Un drama que subsiste

Algo tiene que explicar que una clase obrera con semejante poder de lucha, no haya podido tomar el poder político. Para la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI), que actuamos en Bolivia desde hace más de 40 años, hoy reunidos en el Grupo Lucha Socialista, el drama de la clase obrera boliviana se puede resumir en una frase: la traición de sus direcciones. Mientras Lechín estuvo a la cabeza de la COB, traicionó una y otra vez a los obreros en lucha. Una de sus últimas traiciones, y que abrió el camino al neoliberalismo fue la de marzo de 1985.

“Lechín convence a los 10 mil mineros cargados de dinamitas que por 16 días ocuparon la ciudad de La Paz, de que tenían que volver a sus distritos porque no tenían armas. La burguesía, con la mediación de la iglesia, adelanta las elecciones para reemplazar al agonizante gobierno de frente popular, encabezado por Siles Suazo. Los obreros profundamente desmoralizados, por haber visto fracasar al que creían ser su gobierno, ven como el viejo conocido Paz Estenssoro, surge como el nuevo presidente. Irónicamente el que fuera el presidente impuesto por la revolución del 52, es quien aplica el plan neoliberal de desmonte de lo que quedaba de las conquistas de esa revolución. Esta derrota que fue mucho menos violenta que otras anteriores, fue la más profunda de todas ellas. Los trabajadores, influenciados también por el Partido Comunista y otros sectores de la izquierda, creían que habían llegado al poder por medio del gobierno de frente popular [de Siles Suazo] y que habían fracasado”.

Hasta ahora la izquierda reformista, intenta hacer creer a los trabajadores, que fue un error movilizarse contra el gobierno de Siles Suazo, que más bien había que apoyarlo, que era un gobierno de izquierda, etc., etc., etc., y que fue culpa de las movilizaciones que volviera la derecha. Quién actualmente utiliza este discurso para chantajear a los trabajadores y que no enfrenten a sus medidas, es Evo Morales y García Linera. El 2009 en un acto para los mineros de Oruro, Evo dijo: “Quiero decirles a los compañeros trabajadores que no podemos cometer errores históricos como en algún momento, cuando nunca pudieron entender ni a apoyar a Hernán Siles Suazo (1982-1985, período de la restauración democrática). Vi cómo los mineros lo recibían (en el comienzo de su mandato), pero después, por mala orientación, algunos dirigentes estaban en contra de ese gobierno. Eso no puede repetirse”.

No podemos permitir que Evo y Linera, lacayos de los empresarios y de las transnacionales quieran confundir a los trabajadores y al pueblo. Las movilizaciones obreras y populares en contra del gobierno de Siles Suazo, se masificaron porque se dieron cuenta de que se trataba de un gobierno burgués, que intentaba aplicar un plan económico exigido por el FMI y por Estados Unidos. No fueron los trabajadores, los responsables por la vuelta de la derecha con Paz Estensoro, el 21060, y posteriormente los 20 años de neoliberalismo. Fue el propio gobierno de la UDP que empezó a adoptar medidas antiobreras, por eso era necesario combatirlo y derrocarlo. Infelizmente, otra vez por responsabilidad de Lechín, del PC y del MIR, no se reemplazó a la UDP por un gobierno de la COB.

La urgencia para la clase obrera es recuperar a la COB para que sé más allá de un sindicato, es mantener firme el principio marxista de la independencia política de los trabajadores, es pelear por los intereses de los trabajadores y oprimidos, es hacer frente a todo gobierno burgués y estar preparados para la toma del poder. El partido revolucionario debe ayudar a los trabajadores a desenmascarar a las direcciones traidoras, y avanzar en la tarea histórica de plantear el poder obrero.

Recuperar la independencia política

La anterior dirección de la COB a la cabeza de Pedro Montes estaba del lado del gobierno del MAS. La actual dirección, impulsada por las luchas obreras, en particular por la huelga de los trabajadores en salud, empieza a hacer frente a las medidas antiobreras del gobierno de Evo Morales. Sin embargo, hay que avanzar mucho para recuperar la independencia política y sindical de la Central Obrera Boliviana. Hasta el momento, el rechazo al diálogo tripartito, la convocatoria del paro de 24 horas el 11 de abril y el de 48 horas el 24 y 25 de abril, son señales de que esta puede ser una dirección no oficialista. Entre tanto, lo que falta es orientarse por los principios claves de un sindicalismo combativo, con independencia frente al gobierno y los patrones, con internacionalismo proletario y democracia obrera.

Actualmente cuando el gobierno de Evo Morales desata duros ataques contra los trabajadores e intenta imponernos una derrota, nosotros exigimos a la nueva dirección de la COB no claudicar, no abandonar a los trabajadores en salud solos en su huelga general, tampoco a los pueblos indígenas que están en la IX Marcha. Exigimos que la dirección del ente matriz de los trabajadores convoque la huelga general para defendernos de los ataques del gobierno, y sobre todo que no siga el camino del anterior CEN a la cabeza de Pedro Montes que terminó como “brazo del gobierno”, que mantenga la independencia sindical y política de los trabajadores para hacer frente al gobierno antiobrero de Evo Morales.

Solamente así, la actual dirección de la COB va poder cumplir la tarea de recuperar la gloriosa Central Obrera Boliviana como un instrumento de lucha y de disputa por el poder obrero. Si no lo hacen, vamos estar desde las bases convocando a reemplazarlos.

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En defensa de un sindicalismo clasista, combativo y revolucionario

Las organizaciones sindicales tienen dos caminos: pueden constituirse en una poderosa herramienta para la lucha de los trabajadores contra la explotación capitalista, o pueden convertirse en lo opuesto: unas entidades que colaboran con el Gobierno y los patrones, que en los hechos facilitan la explotación de los trabajadores.

Partiendo de cada lucha concreta, por el salario, por mejores condiciones de trabajo, en defensa del empleo y de la estabilidad laboral, el sindicalismo combativo busca elevar esa lucha económica a una lucha de clase, de los trabajadores contra el capitalismo. Nuestra concepción de sindicalismo tiene como eje la acción directa de los trabajadores y la movilización, como arma fundamental para la conquista de nuestras reivindicaciones.

El principio central es que los trabajadores confíen solamente en sus propias fuerzas y en su unidad de clase, sumando fuerzas para enfrentar a los patrones y sus gobiernos. Todos los instrumentos de acción institucional y de negociación con el Gobierno y los patrones, deben estar subordinados a una estrategia permanente de movilización de los trabajadores y de fortalecimiento de la organización, basada en la democracia obrera, en una perspectiva socialista e internacionalista.

Independencia de clase

Para lograr sus objetivos y reivindicaciones, los sindicatos deben ser independientes de los patrones, de los gobiernos y demás instituciones. Esta independencia debe ser también financiera. Por eso estamos en contra de que las organizaciones sindicales reciban dinero del Estado o de los patrones, para construir su infraestructura, sedes, comprar autos, etc. Esto crea una dependencia, perjudicial a la hora de la lucha.

Democracia obrera

El sindicato debe organizarse en torno a los intereses de los trabajadores y debe ser controlado por ellos. Por tanto, debe ser organizado y funcionar en base al criterio de la democracia obrera. Eso significa que los trabajadores de base deben tomar las decisiones más importantes dentro del sindicato, no solo en momentos de elección de la dirección, sino permanentemente.

Internacionalismo proletario

La independencia de clase y la democracia obrera, deben estar combinados con la lucha por la unidad de la clase y el internacionalismo proletario. Nuestra lucha va más allá de las fronteras nacionales, la situación de explotación de los trabajadores es similar en todos los países, por eso el internacionalismo debe ser uno de los principios fundamentales de los sindicatos y de la COB.
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1.Alicia Sagra, Bolivia: 50 años al borde de la toma del poder, Revista Marxismo Vivo N° 8.



2. Ídem.


3.Ídem.

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