2 jul. 2012

Actualmente no hay y no hubo intento de golpe contra Evo Morales

Evo con el Comandante de la Policia
Y los policias de bajo rango en movilizacion
¡Que la COB no le haga el juego al gobierno y más bien apoye contundentemente a la IX Marcha Indígena!
Evo Morales se está pronunciando en reuniones de la UNASUR y medios internacionales contra el golpe parlamentario en Paraguay y denunciando un “supuesto golpe” en contra de su gobierno en Bolivia. Consideramos que es correcta la postura del gobierno boliviano de rechazar el golpe parlamentario que destituyó al gobierno de Fernando Lugo, sin embargo, aclaramos que Evo Morales miente a la población boliviana y a la comunidad internacional, al hablar de un intento de golpe para derrocarlo.

Los hechos

Durante seis días hubo un amotinamiento policial en todo el país, que demandó cuatro puntos al gobierno, pero principalmente una nivelación salarial con los sueldos de los militares.

La protesta iniciada el miércoles 20 de junio, tenía a la cabeza del movimiento, a las esposas de policías de bajo rango que cerraron las puertas del Distrito Policial (DP) 1 y de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP). El jueves, tomaron la UTOP y los efectivos policiales iniciaron un motín, con la expulsión por la fuerza de jefes y oficiales policiales.

Las marchas y tomas de instituciones, como las oficinas de Inteligencia y de la Dirección General de Investigación Policial Interna (Digipi), rápidamente se extendieron por todo el país. Sin embargo, fue en la sede de gobierno que se hizo sentir con más fuerza la protesta, ya que la Plaza Murillo (dónde queda el parlamento y el palacio del gobierno) quedó sin resguardo policial y a disposición de los uniformados y de sus esposas.

La protesta policial empezó a preocupar al gobierno cuando la IX Marcha Indígena en defensa del TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure) llegó a las puertas de la ciudad de La paz. La preocupación era no poder contar con las fuerzas de represión policial para evitar que la Marcha ingresara hasta la plaza Murillo. Ante la amenaza de que los policías amotinados y los pueblos indígenas de la IX Marcha, marchasen juntos por la sede del gobierno, es que surge desde Evo y toda la cúpula de su gobierno y los dirigentes masistas, el discurso de que se había descubierto un “PLAN TIPNIS” para derrocar a Evo Morales.

Como un rastillo de pólvora el gobierno accionó todos los medios de comunicación bajo su control, a los dirigentes de las oficialistas: CSUTCB y Confederación de Mujeres Campesinas “Bartolinas Sisa”, y les convocó a organizar una contramarcha supuestamente para “defender la democracia y al gobierno de Evo Morales amenazado por un golpe institucional” orquestado por los policías amotinados y la IX Marcha Indígena, ambos manejados por la derecha, según el discurso gubernamental. El gobierno aprovechaba los vientos que soplaban desde Paraguay con el golpe parlamentario para victimarse y así intentar poner la población en contra de las dos movilizaciones en curso.

Policías de bajo rango protestan por salario y gobierno los acusa de golpistas

No es la primeria vez que el gobierno utiliza el discurso de “intento de golpe” frente a movilizaciones sociales. En abril de 2010 cuando los trabajadores fabriles protagonizaron el 1er paro obrero contra el gobierno de Morales, en rechazo a la propuesta de reforma laboral (Código laboral), fueron acusados de estar manejados por la derecha e intentar un golpe contra el gobierno.

Lo mismo en abril de 2011, ante una huelga general por incremento salarial convocada por la Central Obrera Boliviana. En aquel momento, el Vicepresidente declaró haber descubierto que la COB estaba orientada por la Embajada Norteamericana, e incluso se reunía con los representantes de la derecha en Cochabamba. García Linera dijo que la huelga general tenía el objetivo de tumbar a Evo.

En la VIII Marcha indígena contra la carretera por el TIPNIS en agosto y septiembre del 2011, el gobierno fue más allá, y afirmó que su servicio de inteligencia había interceptado llamadas telefónicas de los dirigentes de la marcha con USAID y la Embajada Norteamericana, comprobando que la marcha era para desestabilizar y derrocar al gobierno. En ese entonces convocaron a contramarchas de sectores sociales afines al gobierno para “defender la democracia, el proceso de cambio y al gobierno” y por supuesto intimidar a los pueblos indígenas que marchaban rumbo a La Paz. Lo mismo dijeron de la reciente huelga de los trabajadores de salud y médicos que durante 55 días se enfrentó a la medida gubernamental de aumentar la jornada laboral de 6 para 8 horas, y lo mismo pasó en la movilización de la COB por incremento salarial.

Y aunque fue recurrente el discurso oficialista de “intento de golpe”, el gobierno lo utilizó con más fuerza ante el motín policial y la llegada de la IX Marcha indígena, generando una gran confusión en sectores de la población e incluso paralizando a la mayoría de las organizaciones obreras como la COB y la FSTMB.

Desde el Grupo Lucha Socialista, creemos que no hubo y no hay actualmente, ningún intento de golpe contra el gobierno de Evo Morales, y esta conclusión se basa en un análisis de los hechos reales:

a) La naturaleza de sus demandas y la insubordinación al alto mando

Desde el inicio del conflicto, el movimiento policial exigió al gobierno una nivelación salarial con el sueldo de los militares, jubilación con el 100% de renta, anulación de la Ley 101 de régimen disciplinario y la creación de la Defensoría del Policía. Esposas y policías denuncian que, en promedio, el salario de un sargento inicial de la policía es de Bs 1.100 mientras que un sargento inicial de las FFAA percibe Bs 1.500. Un Sargento primero de la policía gana Bs 1.160 y un Sargento primero de las FFAA gana Bs 3.332.

Queda claro el carácter salarial de la lucha de los policías y además el porqué de la revuelta. Ellos como funcionarios del Estado, fueron excluidos del decreto gubernamental 1186 que establece a los funcionarios estatales un sueldo mínimo de Bs 2000. El gobierno al calor del motín reconoció la exclusión y temeroso del crecimiento del conflicto, trató de proponer nivelar el salario de los policías a Bs 2.000 sin tomar en cuenta las otras reivindicaciones. De ese modo salió a anunciar un acuerdo con el suboficial Édgar Ramos, máximo dirigente de la Anssclapol (Asociación Nacional de Sargentos Clases y Policías), con la intención de hacer retroceder a los policías amotinados.

Pero el intento del gobierno de desarticular la revuelta firmando un “acuerdo en las alturas” fue cuestionado y rechazado por los policías de base. En una clara actitud de insubordinación al alto mando, los movilizados desconocieron al suboficial e impusieron una nueva comitiva de diálogo y negociación con el gobierno, compuesta de nueve representantes electos en cada departamento y también representantes de las esposas de los policías. Tras este hecho se abría una crisis entre los policías de base y su alto mando, y quedó claro que los últimos estaban del lado del gobierno, dialogando y negociando para intentar cerrar la revuelta. Por lo que fueron desautorizados y sustituidos por policías electos entre los que estaban amotinados.

La verdad es que las demandas que motivaron el motín son reflejos de una policía en que principalmente aquellos de bajo rango no perciben un sueldo suficiente para garantizar la supervivencia de su familia. Lo que favorece la corrupción y narcotráfico, que con la complicidad del gobierno está hasta el cuello de la institución. Pero son demandas de carácter económico, salarial, en ningún momento los amotinados llamaron a la destitución del presidente Morales, tampoco propusieron un gobierno de facto que lo reemplazara.

b) El diálogo y acuerdo logrado

El gobierno tuvo que dialogar y negociar con los representantes de los policías amotinados que él acusaba de golpistas. ¿A qué se debe eso? Primero, el gobierno sabía que no había ningún intento de golpe. Segundo, aunque desarrollara una gran ofensiva sobre el “supuesto golpe”, la protesta tuvo el apoyo de la población y de sectores sindicales como maestros de La Paz y médicos. Tercero, si hubiera accionado a las FFAA para reprimir al motín policial corría el riesgo de repetir lo de febrero de 2003 y abrir una crisis institucional y de gobernabilidad.

Por otro lado, la IX marcha indígena para desenmascarar el discurso del gobierno de que se trataba de un plan para derrocar a Evo, decidió acampar en las puertas de La Paz y hacer su ingreso solamente cuando las negociaciones entre gobierno y policías se hubiese terminado.

Así el gobierno se quedó con dificultades de mantener su versión de golpe. Las reivindicaciones del motín eran sindicales y por mejores condiciones laborales; hubo varias reuniones de negociaciones para llegar a un acuerdo entre los policías movilizados y el gobierno, y por otro lado la IX marcha retrasó su ingreso a la ciudad. Es decir, a los ojos de la población fue quedando claro que lo único que faltaba para poner fin al amotinamiento policial era que el gobierno atendiese la demanda salarial y la exigencia de que ni las autoridades policiales, ni del Ejecutivo podrían acusar en la vía penal o administrativa a los policías movilizados.

En la madrugada del 27 de junio, los policías anunciaron que aceptaban la última propuesta presentada por el gobierno y de ese modo se daba por terminado uno de los conflictos, pero quedaba la IX Marcha. El acuerdo logrado no alcanzó la nivelación salarial pretendida, pero conquistó un aumento de Bs 100 al salario básico (encima del 8% que ya estaba) retroactivo a enero, la conformación de una comisión para la modificación de la Ley 101 de Régimen Disciplinario, el compromiso para no procesar a efectivos amotinados, la creación de la Defensoría del Policía y el estudio para la jubilación con el 100% del salario.

c) ¿Cómo sería posible un golpe si el gobierno tiene el apoyo de la burguesía nacional e internacional, el control absoluto de todas las instituciones, incluso el alto mando de la policía y FFAA?

Aunque Evo hable en contra del capitalismo en los fórums mundiales del imperialismo (ONU, OEA, Rio +20, UNASUR, MERCOSUR, etc.) y denuncie a los EEUU y países imperialistas como los grandes destruidores del medio ambiente, tras seis años de su gobierno, este discurso ya no convence a la mayoría de los bolivianos. El imperialismo implantado en Bolivia a través de las transnacionales petroleras y mineras, sigue saqueando los recursos naturales. Estos representantes de la burguesía mundial, aunque en algún momento tengan roces con el gobierno, en general ven a Evo como un gobierno perfectamente aceptable. Y eso no es casual, en minería hasta el 2010 el 76% de la extracción y exportación minera estaba a cargo de las empresas medianas asociadas con las transnacionales, el 22% a cargo de las cooperativas y solo el 2% correspondía a la minería estatal. En los hidrocarburos, las empresas transnacionales tienen el control del 80% de la producción de hidrocarburos, en cambio, el Estado sólo participa en la producción del restante 20% mediante las empresas Andina y Chaco, en asociación con empresas extranjeras.

Ya la burguesía nacional, incluyendo a la más reaccionaria del Oriente del país (soyeros, ganaderos), que en 2008 apoyaba a la difunta “media luna” en contra del gobierno de Evo Morales, actualmente organiza Cumbres con el gobierno. Desde el febrero de 2012, la CAINCO y la CEPB, las más importantes instituciones patronales de Bolivia, anunciaron un pacto con el gobierno y un conjunto de medidas que son abiertamente antiobreras (Agenda de la Cumbre).

Por otra parte, el gobierno y su partido tienen el control absoluto del parlamento (Cámara de Diputados y Senado), de la justicia, de la cúpula de las FFAA y de la policía. Por lo tanto, ¿qué clase de golpe sería posible sin el apoyo de un sector de la patronal y tampoco sin un sector de la cúpula de la policía y de las FFAA? ¿Un intento de golpe desde las bases policiales, sus esposas y de una marcha indígena? En definitiva, los hechos no autorizan ninguna posibilidad de intento de golpe en contra de Evo Morales.

Eso no significa que no hay sectores de la derecha que siguen haciendo oposición al gobierno, como UN, MSM, y que siempre intentan pescar en río revuelto, y aunque siempre estén confabulando en contra del gobierno no hay hechos que comprueben que tengan respaldo de algún sector patronal o institución importante del Estado, que les permita organizar un golpe.

¿Por qué el discurso de golpe?

Si no hubo intento de golpe ¿A qué responde el discurso del gobierno y su llamado a los movimientos sociales pidiéndoles apoyo?

La movilización policial no es un hecho aislado, sino que es parte del escenario de profundización de las luchas sociales que se enfrentan a las medidas del gobierno y expresan el descontento popular con el gobierno de Evo. Desde la lucha contra la reforma laboral, el fracasado gasolinazo, las luchas obreras por incremento salarial y después la VIII Marcha indígena, el gobierno viene siendo obligado a retroceder en sus medidas y perdiendo confianza y apoyo popular.

Las medidas del gobierno vienen expresándose de diferentes formas, pero con un solo contenido, ataques a los derechos de los trabajadores y pueblos indígenas, y mayor entrega de yacimientos mineros o petrolíferos. La clase obrera, sectores de los pueblos indígenas y comunarios, reaccionan en respuesta a estos ataques, y el gobierno enfrenta un conflicto tras otro sin tiempo para un respiro. Y lo más importante, el gobierno no logra imponer a fondo su agenda de la cumbre. El conflicto anterior a los policías terminó Evo teniendo que disponer la nacionalización del yacimiento minero Colquiri, aunque también concedió áreas ahí a los cooperativistas. Pero fue una medida impuesta por la lucha de los trabajadores mineros de Colquiri con el apoyo de los mineros de Huanuni.

Por tanto, el discurso de golpe y llamado a movilizarse para defender al gobierno, busca por un lado recuperarse y fortalecerse frente a su creciente desgaste resultado de los conflictos. Y por otro, justificar la no – atención a las demandas presentadas en las luchas y un posible endurecimiento a los movimientos sociales que reaccionan a sus medidas.

El gobierno se aprovechó de la movilización de los policías de bajo rango para victimarse utilizando con fuerza el discurso de que había “un intento de golpe”. Por lo tanto, no tener una posición firme de apoyo a la lucha de los policías y sus esposas, así como de apoyo a la IX Marcha indígena, termina cumpliendo el papel de ayudar al gobierno en su intento de recuperarse y venir con más fuerza sobre los trabajadores y pueblos indígenas.

Desde el grupo Lucha Socialista hemos considerado importante apoyar a la lucha de los policías asimismo como hemos acompañado a la IX Marcha en su ingreso a La Paz.

La democracia no está en riesgo! El mayor peligro para los trabajadores y pueblos indígenas actualmente es el gobierno de Evo Morales.

¡Que la COB no le haga el juego al gobierno y más bien apoye contundentemente la IX Marcha en contra de la carretera por el TIPNIS! El mayor error que puede cometer la dirección de la Central Obrera Boliviana es caer en este discurso del gobierno, y bajo la excusa de que “no se trata de defender al gobierno y si a la democracia”, declaración hecha por el ejecutivo de la COB frente al motín policial y la IX Marcha, termine haciéndole el juego al gobierno. Juan Carlos Trujillo, fue electo en el XV Congreso de la COB, declarándose ante las bases como no oficialista y comprometiéndose con una gestión contestataria e independiente del gobierno.

La COB no puede cometer el crimen de no alertar a los trabajadores que actualmente no hay y no hubo ningún intento de golpe, que lo que está en riesgo en el país no es la democracia, sino el intento del gobierno junto con los patrones, de IMPONER DERROTAS A LA CLASE OBRERA Y PUEBLOS INDÍGENAS, que son los que se están enfrentando a sus medidas antiobreras y antipopulares. El gran objetivo del gobierno es poner fin a los conflictos derrotándolos uno tras otro, pero no lo está logrando, al contrario ha tenido que retroceder frente a algunas luchas como gasolinazo, VIII Marcha, trabajadores en salud, Colquiri y ahora los policías de bajo rango.

Caer en la farsa del “intento de golpe” es dar al gobierno la tregua que él busca para recuperar fuerzas y llevar adelante su Cumbre de Salud para volver a intentar imponer las 8 horas sin incorporación en la Ley General de Trabajo, de los médicos y trabajadores en salud. No apoyar a la IX Marcha es trabajar para el gobierno, porque su intención es derrotar la marcha imponiendo la carretera por el medio del TIPNIS y así facilitar las condiciones de entrega de éstas tierras a los cocaleros y a las transnacionales para exploración de hidrocarburos.

Exigimos a las direcciones de la Central Obrera Boliviana (COB), de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), la Confederación de Trabajadores Fabriles de Bolivia (CSTFB), la Confederación de Maestros Urbanos, y a las direcciones de todas las federaciones, que cumplan con su obligación de encabezar y apoyar a TODAS LAS LUCHAS QUE DEMANDAN AL GOBIERNO, SALARIO Y MEJORES CONDICIONES DE VIDA PARA LOS TRABAJADORES Y LA DEFENSA DE LOS RECURSOS NATURALES PARA LOS BOLIVIANOS, NO PARA LAS TRANSNACIONALES. Esta última actualmente se traduce en el apoyo a la IX Marcha que acampó en cercanías de la Plaza Murillo demandando el atendimiento de ¡No a la carretera por el TIPNIS!

Grupo Lucha Socialista – Sección de la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI)

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Polémica:

Un debate necesario dentro de la izquierda socialista y revolucionaria

Las revueltas policiales, militares, o de sectores integrantes de las fuerzas represivas del Estado Burgués, por cuestiones salariales o laborales son cada vez más recurrentes. Pasó en Bolivia en 2003, Ecuador 2000, Ecuador 2011, Brasil 2011 y 2012, y ahora otra vez en Bolivia. En todos ellos se abrió un debate que ahora se vuelve a repetir frente al motín policial que demandó salario y mejores condiciones laborales al gobierno de Evo Morales: ¿es correcto que los revolucionarios apoyen a estas movilizaciones, motines o huelgas?

Desde del Grupo Lucha Socialista ratificamos la posición de nuestra corriente, la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI) sobre el carácter de las fuerzas represivas. “el rol de los militares, la policía, la inteligencia y todo el aparato represivo como principal institución del Estado capitalista, cuya misión es mantener por la fuerza el sistema de explotación del trabajo por el capital, es algo claro e incuestionable. Como enseñó Lenin, esas instituciones son destacamentos de hombres armados al servicio de la clase dominante para reprimir a las clases explotadas”. Y que por lo tanto, la política de los marxistas revolucionarios para las FFAA y represivas burguesas es su destrucción.

Sin embargo, las enseñanzas de Lenin y Trotsky comprueban que el camino para llegar a eso es reconocer que dentro del ejército burgués y de la policía también se dan contradicciones de clase, no es lo mismo el alto mando y la baja oficialidad y tampoco la tropa de policías o soldados de bajo rango. Y a partir de ahí tener políticas concretas para profundizar estas contradicciones, ayudar a que se dividan, a que se enfrenten las bases con las cúpulas, y que se pasen al lado de los trabajadores. Eso significa querer recuperar a la policía y FFAA como institución? Para nada, en verdad significa ser marxistas y aplicar el método de que la experiencia va determinando e incidiendo en la conciencia, y no el método de los falsos marxistas que creen que mientras más veces repitan que hay que destruir a las FFAA y policías, eso se efectuará.

Ese es el debate que se repite, la LORCI (ligada al PTS argentino) frente al motín de esposas de policías y policías de bajo rango, con demandas salariales y laborales, acusados por el gobierno de golpistas, que cómo ya hemos aclarado tiene el objetivo de victimarse y llamar a sus movimientos sociales a levantarse en defensa del gobierno, dijo “ni golpe de estado, ni demandas progresivas, ésta es una pelea reaccionaria”.

Podríamos rescatar la política de Lenin y Trotsky frente a la revolución de 1905 y la revolución de 1917 en Rusia, que consideraban que no se podría pensar en llegar a una revolución victoriosa sin hacer un trabajo para dividir y ganar a una parte de las fuerzas armadas, para la causa del proletariado. No obstante nos quedaremos en Bolivia, en febrero de 2003, el gobierno recortó 14 millones de bolivianos del presupuesto general de la policía en forma de impuestos, y eso afectaba a los sueldos de los policías y del conjunto de la población. Los policías antes que la COB se levantaron en contra de la medida de Goni y fueron apoyados por la población. Nosotros de la LIT-CI en Bolivia, en aquel momento nos hemos pronunciado por el apoyo a la lucha de los policías, además de estar en contra de la represión desatada a ellos por Goni, a través de la FFAA. Los compañeros de la LORCI con su lógica solamente de levantar la consigna de destrucción de las FFAA y policías, consideraron reaccionario la pelea entre los policías versus Goni y las FFAA? ¿Dijeron ni impuestazo ni levante policial?

Mantenerse omisos es no darse cuenta que el conflicto de la policía se enmarca en un escenario de conflictos que expresan un crecente descontento con el gobierno, y que por eso él se utiliza de la protesta policial acusándola de reaccionaria (golpista) para intentar recuperar apoyo popular. Sin embargo, ha logrado sembrar duda y paralizar sectores sociales y parte de la población, pero hay los que sobrepasando la farsa apoyaron la protesta policial porque identifican que el desenlace del conflicto tiene incidencia en el escenario que estamos viviendo.

Cada victoria del gobierno significa recuperación, fortalecimiento y mejores condiciones para derrotar las masas. Mientras que cada derrota suya incide en los ánimos de las masas, experiencia con el gobierno y posibilidades de derrotarlo. Por lo tanto, ignorar el motín policial como parte de un conjunto de conflictos y creer que su desenlace no incide en la relación de fuerzas con el gobierno, y adoptar una postura abstencionista de “ ni ni”, planteando solamente la destrucción de las FFAA y policía, es hacer el camino contrario del programa de transición de Trotsky. Con la lógica de la LORCI se termina cumpliendo un gran servicio al gobierno de Evo Morales, ya que éste intenta con el discurso de motín reaccionario, ganar una tregua y recuperarse en la coyuntura, que muy diferente de lo que dicen los compañeros en su declaración, se caracteriza por una dinámica de intensos conflictos, que en la mayoría de las veces están haciendo retroceder al gobierno, impidiéndole de imponer a fondo su agenda patronal.

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