21 oct. 2011

ESPECIAL TIPNIS - ¡Indígenas ingresan a La Paz! El gobierno en una encrucijada

Marcha multitudinaria y masivas muestras de solidaridad. El 19 de octubre será un día que entrará a la historia de los pueblos indígenas y del pueblo paceño. Ese día quedará como aquel en el que la ciudad de La Paz fue inundada por una impresionante ola humana de solidaridad. Amas de casa, estudiantes, niños, y población en general salieron a las calles para recibir a los marchistas. Con gritos de: “Fuerza hermanos!”, “ustedes no están solos, el pueblo está con ustedes!”, la gente les daba agua, bebidas y alimentos. Agotados, pero impulsados por el incentivo de la multitud, encontraron la fuerza que ya casi se les había agotado tras 65 días de marcha en las que tuvieron que someterse no sólo a las intemperies del tiempo, sino también a la brutal represión policial ordenada por el gobierno de Morales.

En vistas del arribo de la marcha a la sede de gobierno, la policía tuvo que replegarse, ya que los marchistas rechazaron cualquier tipo de “resguardo” policial tras la represión del 25 de septiembre. La población mostraba su indignación y reprobación a la policía con sendas silbatinas a cualquier agente que pasaba por las calles. El pueblo, no sólo fue el guardián de la marcha, sino que se sumaron a la misma a lo largo que esta ganaba la ciudad. La población que tomó las calles, mostraba la genuinidad de su apoyo gritando: “Esto es solidario, esto no se paga” como una clara forma de respuesta a la contra marcha que había organizado el gobierno y el MAS el 12 de octubre, cuando varios funcionarios públicos denunciaron estar siendo obligados a marchar.

El presidente de la Subcentral del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), Fernando Vargas, uno de los dirigentes de la marcha, dijo que el presidente Evo Morales le mintió al pueblo cuando declaró que los indígenas de tierras bajas se oponen al desarrollo del país y ponen en riesgo los bonos sociales que da el gobierno. “Dijeron que la marcha indígena venía a frenar carreteras, a frenar el desarrollo, que la marcha venía a quitarles el bono Juancito Pinto, el bono Juana Azurduy y el bono Dignidad, quitarles los recursos a los Gobierno Municipales, a las Gobernaciones y las Universidades, una mentira tan grande que un dignatario (de Estado), no debe mentirle al pueblo, (un dignatario) debe decir sólo la verdad”, sentenció.

El dirigente indígena manifestó que no se oponen al progreso del país, pero sin que esto signifique la destrucción de la Madre Tierra. “Queremos que se unan los departamentos de Beni y Cochabamba, pero no destruyendo la Madre Tierra ni el Isiboro Sécure (TIPNIS); no cometiendo delito de genocidio ni etnocidio, que se respete y haya remedio a los más de 150 pozos abandonados en el Aguaragüe, en territorio del pueblo guaraní”.

El gobierno aún no logró recuperarse de la crisis y la vertiginosa caída de su popularidad desde que empezó el conflicto que tuvo su punto alto en la represión policial. Más al contrario, obtuvo una contundente derrota en las elecciones del poder judicial del 16 de octubre, que lo deja más debilitado en la actual coyuntura. Evo parece no tener salidas: una vez rota las posibilidades de diálogo y negociación con los dirigentes marchistas, sólo le queda suspender en definitivo el contrato con la OAS o profundizar su crisis y desgaste popular.

Lo cierto es que el grado de descontento y ruptura con el gobierno ya se transforma en acción, lo dramático es que hace falta una alternativa de izquierda que potencialice y direccione ésta ruptura al camino de una salida revolucionaria.

“No nos vamos a ir de La Paz hasta que Evo renuncie a que la carretera pase por el TIPNIS”

Los marchista se quedan hasta resolver el conflicto, “hemos venido a decirle al presidente Morales que atienda los 16 puntos de nuestra plataforma, hemos venido a decirle que respete nuestro territorio, que respete nuestras decisiones como pueblos indígenas, no queremos carretera que atraviese el Isiboro Sécure, la carretera tiene que llegar a San Ignacio de Moxos pero por fuera del Tipnis”, aseveró el dirigente Fernando Vargas. Hasta ahora, es incomprensible el por qué es tan decisivo para el gobierno mantener el contrato con la constructora brasileña OAS. Sin embargo, se suman las denuncias de sobreprecio para los 306 kilómetros de carretera; estas denuncias han sido confirmadas por varios ingenieros, e incluso ex directores de la ABC. La carretera tiene un precio total de 415 millones de dólares, según algunos expertos, hay por lo menos 200 millones de dólares de sobreprecio en el contrato de construcción.

Es necesario seguir apoyando a los indígenas hasta lograr una victoria en ésta lucha. En éste sentido, debemos fortalecerlos con todo el apoyo material y político para que se mantengan en la sede del gobierno hasta doblegarlo.

El artículo está en nuestro periodico Lucha Socialista N° 26

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