21 abr. 2011

¡La fuerza y Unidad de la clase obrera en lucha doblegó al gobierno!

¡Viva la lucha de la clase obrera!
¡Viva su independencia frente a los patrones y gobiernos!

La soberbia del gobierno le había hecho declarar una y otra vez que no se movería el DS 809 que autorizaba un incremento salarial del 10%. Los trabajadores que desde el fracasado “gasolinazo” venían movilizándose por un incremento salarial, ya que la medida del gobierno a favor de las transnacionales, desencadenó una subida desenfrenada de los precios, fueron a una lucha nacional. Evo y sus ministros subestimaron a los trabajadores. Pensaron que al igual que en Panduro firmarían un acuerdo con la COB y evitarían de esta forma las protestas. Pero esta vez, la historia fue diferente.
Por presión de las bases, y preocupada por ser reemplazada en el Congreso de la COB convocado para mayo, la dirigencia cobista que hasta entonces era fiel aliada del gobierno, tuvo que dar un giro y llamar a la movilización, ya que en las mesas de diálogo con el ente gubernamental no demostraba ningún interés en convocar a la lucha

Se puede comprender las multitudinarias movilizaciones de los trabajadores, debido al generalizado descontento con el gobierno provocado por el acelerado empeoramiento de las condiciones de vida. El Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) alertó que en los últimos doce meses –a marzo de 2011– la inflación de alimentos llegó al 18,5%. Los datos comprueban que los trabajadores no piden mucho cuando demandan al gobierno un salario acorde a la canasta familiar. Frente a ésta inflación alimentaria, el país ocupa el último lugar en Sudamérica en salarios. Bolivia queda atrás hasta de Paraguay que tiene un salario de 342 dólares, Perú 216 dólares, Ecuador 264 dólares.
Ignorando ésta realidad durante los 10 días de marchas, huelgas, paros y bloqueos, el gobierno hizo una dura campaña en contra de los asalariados. Solamente los defensores del capital creen que es un delito la lucha por mejores salarios. El ex dirigente sindical y actual ministro de Trabajo, Félix Rojas, defendiendo a la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) que “pedían” al gobierno no mover el decreto de los 10%, ha dicho que la demanda de la canasta familiar de Bs 8.309,50 es una “aspiración” legítima de los trabajadores, pero que es irrealizable, porque puede llevar a la quiebra del Estado. Los dirigentes masistas que hoy son financiados por el Estado, empezaron a repetir la cantaleta y siguiendo el juego a la CEPB. Cuando un gobierno cierra filas con las transnacionales como fue en el gasolinazo o con los empresarios de la CEP, o aún con los agroindustriales, ya no tiene como seguir engañando. ¡Se acabó la farsa del proceso de cambio! Para los trabajadores quedó claro el carácter antiobrero y contrarrevolucionario del gobierno de Evo Morales.

Evo pone Bolivia otra vez bajo la tutela del FMI y del Banco Mundial

La retórica antiimperialista de Evo ya no se sostiene. Durante los 10 días de movilizaciones, el gobierno envió su ministro de economía y finanza, a reunirse con el FMI y BM en Washington, Estados Unidos. Eso porque no hace mucho el FMI y BM presentaron un informe sobre el riesgo del “descontrol” de la economía de los países latinoamericanos. El FMI calcula que la inflación en Bolivia se disparará del 2,5% en 2010 hasta 10,4% en 2011, la segunda tasa más alta después de Venezuela (29,8%). El FMI y BM recomiendan a los gobiernos, políticas macroeconómicas “más estrictas”. El informe dice: “aumentar los ahorros fiscales, sin hacer peligrar los programas sociales”, es decir, están proponiendo salarios de hambre para que los gobiernos tengan plata para mantener sus políticas asistencialistas y así mantener su base electoral. Por lo tanto, cuando Evo dijo que la demanda obrera atenta contra el “equilibrio fiscal”, solamente seguía la orientación del FMI.

¡Una victoria que fortalece la clase obrera pero es necesario seguir avanzando! ¡Exigir la inmediata convocatoria del XV Congreso de la COB!

La clase obrera contó solamente con sus propias fuerzas y luchó contra todos. Los 10 días de lucha hicieron a los obreros volver a entrar por la puerta ancha de la historia. Los dinamitazos hacían recordar momentos memorables de la lucha obrera. Los trabajadores lucharon contra el charlatán del marxismo: vicepresidente Álvaro García Linera, que declaró en la víspera del conflicto que los asalariados eran 10% de la población. Lucharon contra las orientaciones del FMI y el BM seguidas por Evo Morales; contra la soberbia del presidente que intentó deslegitimar y descalificar la lucha hablando que eran unas “cabecitas” que estaban protestando; contra los ministros que intentaron criminalizar la protesta; y contra la policía que reprimió duramente las movilizaciones. También tuvieron que enfrentar las ridículas declaraciones de los dirigentes de la CSUTCB, Bartolinas y cocaleros, que se pusieron a favor del gobierno y en contra de la lucha, repitiendo lo que habían hecho en el gasolinazo.
Sobró disposición…faltó dirección a la altura. Además, los trabajadores enfrentaron en sus filas a la dirigencia de la COB que por su rol oficialista intentaron entregar la lucha en todo momento. Las bases mantuvieron vigilias en cada reunión de la COB con el gobierno y les hicieron convocar a ampliados en el día, ya que debido a las varias traiciones de la dirigencia cobista, ya no confina en esta.

La dirigencia estuvo a la cabeza de las movilizaciones pero eso no les quitó y no les quita el hecho de que la actual dirección cobista es oficialista. La dirigencia reubicó sus posiciones porque las bases les mordieron los tendones, pero esta es una reubicación momentánea, la prueba de ello es que si hubiesen hecho efectiva la huelga general, la lucha habría conquistado una victoria política y económica más contundente. El paro fue del sector de servicios, la producción capitalista del país no fue afectada, no hubo verdadera huelga general, no se paralizó las minas y tampoco las fábricas. La culpa no la tienen las bases, la dirección cobista no quiso hacer la huelga efectiva. De haber logrado esto, no solamente se hubiese doblegado al gobierno llegando al 11% de incremento salarial, sino que nos hubiera permitido llegar más allá.

Creemos que frente a tantos enemigos, la clase obrera luchó mucho, fue un gigante, hizo retroceder al gobierno, y eso es una gran victoria política que le fortalece para seguir dando el combate por mejores salarios y en contra del gobierno antiobrero. Pero del punto de vista económico el 11% es insuficiente, hay que recomponer las fuerzas, reemplazar la dirección cobista por una combativa, y seguir la lucha por recuperar el salario que cubra la canasta familiar, para eso la convocatoria al XV Congreso de la COB es clave.

Éste y otros artículos sobre el tema están en nuestro periodico Lucha Socialista Nro. 24

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