6 may. 2011

16 años del MAS: De las luchas al palacio

El MAS-IPSP fue fundado el 27 de marzo de 1995 en la ciudad de Santa Cruz. En este encuentro participaron centenas de luchadores indígenas, campesinos, intelectuales de izquierda etc. Estos sectores buscaban construir una alternativa política para hacer frente a los ataques del neoliberalismo.

El MAS se construyó en una coyuntura de profundo retroceso del sindicalismo obrero. En agosto de 1985, la aplicación del decreto 21060, significo el despido miles de mineros y fabriles. Frente a la crisis del movimiento obrero y el ascenso de los sectores indígenas campesinos, el MAS cumplió un rol muy progresivo, al organizar las luchas contra la criminalización de la hoja de coca, por Tierra y Territorio, y por las reivindicaciones indígenas contra la opresión y discriminación. Aunque siendo un partido reformista, sin una estrategia de destrucción del sistema capitalista, el MAS fue como un instrumento de lucha de los campesinos e indígenas y logró reunir a importantes sectores combativos en sus filas. Pero este partido, construido hace 16 años, fue perdiendo todo su carácter progresivo. Por tener una estrategia electoral y reformista, el MAS se adaptó progresivamente a la democracia burguesa. A partir del año 2002 el MAS entró en un profundo proceso de degeneración política, perdiendo las características progresivas de su fundación. De un partido de luchas campesinas se transformó en un aparato electoral, dirigido por oportunistas y burócratas.
La acción directa de las masas fue sustituida por la elección de alcaldes, prefectos, parlamentarios y por fin del presidente. Las luchas se subordinaron cada vez más a la lógica electoral. Sindicalistas y activistas de los movimientos sociales se convirtieron en burócratas y parlamentarios etc. En los procesos revolucionarios en 2003 y 2005, el MAS fue uno de los principales responsables por desviar la revolución hacia las elecciones. Con la caída de Goni, permitió la ascensión de Carlos Mesa, y en las jornadas de 2005 defendió una salida en el marco del régimen democrático burgués. Ahí se desnudó con claridad el carácter contra- revolucionario de este partido. Ya no son las bases que definen los rumbos del MAS. Lo vimos claramente en las últimas elecciones, cuando los principales candidatos, incluso ex representantes de la derecha, eran indicados a dedazo por Evo Morales y la cúpula masista. La corrupción, algo común entre los miembros de la derecha, también se apropió del MAS. Fue así en el escándalo de corrupción involucrando a uno de sus principales dirigentes, Santos Ramirez, o en el reciente escándalo del general Sanabria, involucrado con narcotráfico y asesor de inteligencia del ministro de gobierno Sacha Llorente.
En los años 90, el MAS y sus dirigentes estaban al frente de los bloqueos y las marchas, hoy criminalizan las luchas obreras y populares como hacían los gobiernos militares y de derecha. En el gobierno, el MAS mantiene el mismo modelo económico, dependiente de las transnacionales. La nueva constitución, que había generado grandes expectativas en la población, fue pactada con la oligarquía y la derecha. En ella el latifundio y el saqueo de los recursos naturales fueran legalizados. Hace cinco años en el poder, no hay ningún cambio en las condiciones de vida del pueblo y de la clase obrera. Solo los empresarios y oligarcas están contentos con el “VIVIR BIEN”.

Lo que vemos es más miseria, desempleo y hambre, mientras las transnacionales siguen saqueando nuestros recursos naturales. Para nosotros no se puede acabar con el desempleo y el hambre del pueblo sin romper con el imperialismo y la burguesía. Bolivia necesita una revolución socialista. La experiencia de amplios sectores obreros y populares con los 5 años de administración del MAS está abriendo un proceso de reorganización política y sindical. Hay un espacio que está surgiendo a la izquierda del gobierno. Debemos aprovechar estas posibilidades y avanzar en la construcción de una alternativa de los trabajadores frente a la falencia del MAS.
¿Por qué los trabajadores necesitan su propia organización política?

En los últimos días, el tema del Instrumento Político de los trabajadores volvió al escenario político. El dirigente de la COD Oruro, Jaime Solares planteó en los principales medios de comunicación del país, la necesidad de que la clase obrera tenga su propio partido, independiente de la derecha y del MAS. En inúmeros congresos y asambleas obreras este tema fue debatido, pero la burocracia sindical jamás llevó adelante esta tarea. Nosotros, desde el grupo Lucha Socialista consideramos que la construcción de un partido obrero independiente a partir de los sindicatos y dirigentes combativos sería un gran avance en la consciencia de clase de los trabajadores bolivianos. Los empresarios y la oligarquía tienen sus partidos y organizaciones políticas y los utilizan para garantizar su poder político y económico.
El MAS hace mucho ya no representa a los trabajadores, campesinos ni pueblos indígenas. Este partido traicionó la expectativa de miles de luchadores sociales. Hay una gran decepción en amplios sectores obreros y populares con el gobierno. Frente a este escenario los trabajadores precisan organizarse en su propio partido, que asuma un programa anticapitalista y antiimperialista. Un partido a servicio de las luchas obreras y populares, en defensa de la Agenda de octubre y una verdadera nacionalización de los recursos naturales. Un instrumento político con una estrategia socialista y revolucionaria, que pelee por un gobierno de obreros, campesinos y nacionalidades indígenas oprimidas.

Lamentablemente algunos grupos ultra izquierdistas como el POR, no creen necesario la construcción de un partido de los trabajadores. El POR, con su típica autoproclamación sectaria se considera el único partido de la clase obrera. Nosotros y la mayoría de los trabajadores bolivianos no pensamos así. Su política ultra sectaria es un gran obstáculo en la construcción de una alternativa política de izquierda, socialista y revolucionaria frente al MAS. Por eso están contra el surgimiento de una alternativa política de los trabajadores.
Consideramos que este instrumento político de la clase obrera puede si participar de las elecciones. Pero las elecciones deben ser una táctica más y no un fin estratégico. La participación electoral debe estar subordinada a la acción directa de los trabajadores. Este partido debe funcionar en torno a los principios de la democracia obrera, la independencia política frente a los partidos patronales, o sea no podemos permitir que en sus filas estén ex representantes de derecha. Este partido debe ser financiado al 100% por el aporte de los trabajadores. No se puede recibir ningún centavo de los empresarios, del gobierno o de las ONGs Estas son las lecciones que debemos sacar de la experiencia de partidos como el MAS en Bolivia y el PT de Brasil. Ambos transformaran las elecciones en un fin estratégico y se adaptaran a las instituciones del Estado burgués.

Estos partidos acabaran aliándose con la derecha y la burguesía. Ambos participan de las elecciones con el objetivo único de integrar el parlamento burgués y tener el máximo de votos. En cambio, los revolucionarios consideramos que jamás existirán condiciones de reformar el capitalismo por la vía electoral. La transformación de la sociedad solo puede ser hecha por una revolución socialista. En América latina tuvimos grandes luchas e insurrecciones, en los últimos años. Fue así en Bolivia (2003 y 2005) pero los trabajadores no tomaron el poder. Eso fue así por la ausencia de un partido revolucionario con influencia de masas.

Para nosotros las huelgas y las luchas sindicales, al unir a los trabajadores les enseñan cómo luchar contra los capitalistas. Pero los sindicatos son insuficientes para realizar la tarea más importante para los trabajadores: la lucha por tomar el poder y construir un gobierno de los obreros, indígenas, campesinos y populares. No hay otro camino para resolver los problemas más sentidos del pueblo boliviano, si no destruimos el estado burgués semicolonial y construyamos un Estado Obrero multiétnico y plurinacional.

Fuente: Periodico Lucha Socialista nº 24, Mayo/Junio 2011

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